Octavio Aceves, el vidente de la reina Sofía: una vida en imágenes

En la madrugada de este domingo, 23 de mayo, Octavio Aceves fallecía a los 73 años por complicaciones derivadas de una infección renal. Según fuentes cercanas al popular vidente, este llevaba varios días ingresado en un hospital de Guadalajara aquejado de esta dolencia. Gracias a las entrevistas que fue concediendo a lo largo de los años, podemos destacar que, de ser ciertas sus palabras, vivió una vida intensa plagada de grandes momentos, con sus luces y sombras, pero siempre rodeado de amigos que lo apreciaban y protegían.

Octavio Aceves nació en 1947 en Rosario (Argentina). Durante más de 50 años dedicó su vida a las artes adivinatorias, codeándose con grandes nombres de la alta sociedad, como son Pitita Ridruejo, Marili Coll, Cuqui Fierro, Álvaro de Marichalar, Sabino Fernández Campo, Enrique Cornejo o Simoneta Gómez Acebo.

Habitual de los saraos, conocidas son sus amistades con Rosa Valenty, Victoria Vera, Concha Márquez Piquer o las hermanas Loreto y Marta Valverde.

En su última entrevista, en el programa ‘Viva la vida’, el adivino recordó sus inicios, confesando que, tras la muerte de su padre, abandonó el seminario para convertirse en modelo de calzoncillos. De hecho, afirmaba haber protagonizado el primer desnudo para una publicación. Después descubrió sus habilidades adivinatorias, apostando por abrir su primera consulta.

Su primera intervención en televisión fue en 1990, cuando participó en el mítico programa ‘VIP’, un espacio que conducía el polifacético José Luis Moreno.

Su salta a la fama le llegó durante aquella década con sus múltiples intervenciones televisivas. Especialmente recordado fue su paso por el programa ‘Sabor a ti’, presentado por Ana Rosa Quintana.

Octavio pudo presumir de ser el único vidente recibido de manera oficial por la Casa Real y de ejercer de amigo y profesor de la reina Sofía, quien fue alumna suya durante más de cuatro años en la asignatura de filosofía oriental que impartía en la universidad de San Bernardo. “Es culta, muy inteligente, entrañable y con mucho sentido del humor”, dijo sobre la esposa del rey emérito.

Otras aristócratas que tuvieron relación con él fueron la hermana de la reina, Irene de Grecia y la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart.

A lo largo de su vida escribió más de una veintena de libros, en su mayoría sobre temas de esoterismo, astronomía, parapsicología o autoayuda. Algunos de sus títulos son: ‘Los tarots de un vidente’, ‘La otra vertiente del tarot’, ‘Las recetas adivinatorias de Octavio’, ‘La felicidad está en ti’ o ‘Siete vidas esotéricas’.

Era un enamorado de la isla de Capri. De hecho, aseguraba que durante 30 años estuvo marchándose cada año a vivir allí por estancias que se alargaban durante más de un mes. Su pasión por la isla le llevó ase condecorado en 2005 como Ciudadano de Honor de Capri y miembro del Senado de la Cultura.

Aseveraba tener tres carreras y hablar seis idiomas, aunque también podía defenderse en latín y griego antiguo.

Aceves afirmó no haber tenido suerte en el amor. Entre sus conquistas, confesaba haber sido amante de una leyenda del cine francés y, al final de sus días, se casó con un médico italiano, de nombre Napoleone, pero al que pilló poniéndole los cuernos en su propia casa.

Como persona culta, era un aficionado al mundo de la lírica, indicando que sus obras favoritas eran Tosca, Carmen y La Bohème. Aunque nunca se le escuchó cantar, afirmaba tener dotes de tenor. Lo que sí hizo es intervenir en algunas obras de teatro como ‘Decisiones al atardecer’ o ‘Lana’.

A partir de 2016 comenzó su declive. Tras una negligencia médica durante una operación de nariz, que desembocó en un sinfín de problemas, Aceves comenzó a manifestar síntomas de estrés y depresión.

Sin embargo, los médicos acabaron descubriendo que había sufrido varios microinfartos cerebrales y que tenía un problema neurológico, lo que acabó derivando en alzhéimer y demencia, además de graves problemas vasculares.

A su vez, en los últimos años de vida comenzó a tener apuros económicos. En su día se habló que le habían embargado el ático que poseía en la exclusiva calle Princesa de Madrid, propiedad que, según él, le había avalado la duquesa de Alba.

Aceves se retiró de la vida pública hace dos años y medio por sus problemas con el alzhéimer, lo que le llevó a ser ingresado en una residencia geriátrica de Almonacid (Guadalajara) para poder ser atendido por profesionales. En estos últimos tiempos ha estado acompañado por su discípulo, el vidente Rubén Barea, y su secretaria, Macarena Romero.

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